El reflejo de Pérez: su papel en la motricidad y el enderezamiento, por qué su persistencia afecta la concentración y cómo integrarlo (lectura RNP).
Un roce a lo largo de la columna, y todo el cuerpo se arquea. Esto es lo que prepara este reflejo poco conocido, y lo que su persistencia puede costar tanto a un niño como a un adulto.
Hola a ti, profesional del movimiento,
El reflejo de Pérez es uno de los grandes olvidados de la lista de reflejos arcaicos. Se habla con gusto del Moro o del grasping, mucho menos de este, cuando toca algo central: el eje del cuerpo, la columna, el enderezamiento. Es además un reflejo sobre el que circulan muchas afirmaciones espectaculares, a veces mal fundamentadas. Vamos a hacer las dos cosas a la vez: explicar con claridad qué es y mantener el rigor sobre lo que realmente se le puede atribuir.
El Pérez es un reflejo arcaico, una respuesta motriz automática que se desencadena con un estímulo preciso. El estímulo es táctil: se pasa un dedo a lo largo de la columna vertebral, de abajo hacia arriba, del sacro hacia la nuca. La respuesta es global e impresionante: el eje se extiende, la cabeza y la pelvis se elevan, los miembros se flexionan, todo ello en un gran movimiento de extensión. Como todos los reflejos arcaicos, lo gobiernan los niveles profundos del sistema nervioso, no la voluntad.
Es un reflejo de eje. Donde otros preparan la mano o la alerta, este trabaja a lo largo del cuerpo, la columna y su enderezamiento. Pertenece a la misma lógica del desarrollo que los demás: se instala, sirve de patrón básico y luego debe borrarse para dar paso a un control más fino del tronco. Y como se desencadena en la espalda, se confunde con facilidad con otro. Es lo primero que conviene aclarar.
Dos reflejos se desencadenan al tocar la espalda, y a menudo se mezclan. La diferencia es clara una vez que se conoce. El reflejo de Galant responde a un roce lateral, a lo largo de un lado de la columna lumbar, y hace que el tronco se flexione hacia ese lado, como una coma. Es un reflejo asimétrico, lateral.
El reflejo de Pérez, en cambio, responde a una estimulación sobre la línea de la columna, de abajo hacia arriba, y produce una extensión global de todo el eje. Es un reflejo simétrico, axial. Uno curva el tronco hacia el lado, el otro extiende el cuerpo entero hacia atrás. Confundirlos lleva a leer el reflejo equivocado y a apuntar a la entrada sensorial equivocada. Una vez establecida la distinción, podemos hablar de lo que prepara el Pérez.
El papel del Pérez se entiende a través de lo que pone en juego: la extensión del eje y el enderezamiento. Participa en la puesta en marcha de la cadena de extensión posterior, la que más adelante permitirá al bebé levantar la cabeza, enderezarse contra la gravedad, organizar su tronco. Es un ladrillo del edificio postural, como un primer ensayo automático del enderezamiento que el niño dominará después de forma voluntaria.
En nuestro marco, eso es exactamente lo que hace un reflejo arcaico: fuerza la repetición de un emparejamiento entre una entrada sensorial, aquí el tacto del eje, y una respuesta motriz, aquí la extensión, el tiempo necesario para cablear los circuitos. Después el córtex toma el mando y el reflejo se borra. El problema empieza cuando no se borra.
Aquí hace falta ser útil y honesto a la vez, porque muchos contenidos sobre el Pérez prometen el oro y el moro. En la práctica, la persistencia de este reflejo se asocia con observaciones recurrentes: dificultad para mantener una postura estable, una espalda que se arquea o se desploma, niños que se mueven sin parar y a los que les cuesta quedarse sentados, una hipersensibilidad al tacto en la espalda y, a veces, vínculos reportados con la concentración o incluso con el control de la vejiga en el niño pequeño.
La palabra clave es «reportados». Estas asociaciones provienen sobre todo de la observación de los profesionales, no de estudios sólidos, y se trata en el mejor de los casos de correlaciones. Un reflejo es un indicador, no un culpable. Nadie serio te dirá que integrar el reflejo de Pérez cure un trastorno de la concentración o una enuresis. Lo que sí se puede decir, con prudencia, es que un reflejo de eje mal asentado pesa sobre la disponibilidad postural, y que una postura que cuesta de forma permanente deja menos energía para lo demás. Léelo como una pista, nunca como una promesa.
Nuestro abordaje del Pérez es el mismo que para todos los reflejos, y se desprende de todo lo anterior. No buscamos «integrar el reflejo» con una receta ya hecha. Lo usamos como un indicador: un Pérez que se prolonga apunta hacia el eje, hacia el tacto de la espalda y hacia la organización de la extensión, y es esa entrada la que retrabajamos, mediante el movimiento en el suelo, el contacto y el enderezamiento progresivo.
Es el marco que conecta cada reflejo con un sistema sensorial y con la postura, el que separa una lectura seria de las promesas de curación exprés que saturan el tema. El Pérez no es ni una curiosidad de catálogo ni un culpable universal. Es una ventana a la forma en que se cableó tu eje, y a lo que queda por recalibrar.
Es un reflejo arcaico que se desencadena al estimular la columna vertebral de abajo hacia arriba: el eje se extiende, la cabeza y la pelvis se elevan, los miembros se flexionan. Participa en la puesta en marcha del enderezamiento contra la gravedad.
El Galant responde a un roce lateral en un lado de la columna lumbar y curva el tronco hacia ese lado; el Pérez responde a una estimulación sobre el eje, de abajo hacia arriba, y extiende el cuerpo entero. Uno es lateral, el otro axial.
Los profesionales reportan vínculos entre su persistencia y dificultades de postura o de atención, pero son observaciones y correlaciones, no pruebas de causa. Su integración no es un tratamiento de un trastorno de la concentración.
Como los demás reflejos arcaicos, se instala y luego se borra en la primera infancia, a medida que se establece el control voluntario del tronco. Las referencias de edad varían según las fuentes, y sigue siendo necesaria una evaluación por parte de un profesional formado para poder concluir.
Desconfía de las recetas milagro. El abordaje riguroso consiste en leer lo que el reflejo revela, aquí el eje y el tacto de la espalda, y luego recalibrar esa entrada mediante el movimiento y el enderezamiento; la integración llega como consecuencia.
Por el equipo LabO RNP
El Pérez nunca se lee solo. Para ver cómo se articula con los demás reflejos y su marco de lectura, la guía completa de los reflejos arcaicos ofrece el mapa. Y para aprender a leer un reflejo dentro del bucle, ese es el objeto de la formación RNP.

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