Para rendir al máximo, cada deportista debe dominar cuatro competencias clave. ¡Descubre cómo la Reprogramación Neuro-Postural puede revolucionar tus movimientos y tu entrenamiento!
Publicado el 26 de mayo de 2025
Como preparador físico, tengo más de 10 años de experiencia en el coaching de deportistas, y casi tantos años utilizando los principios de Reprogramación Neuro-Postural en la evaluación y el entrenamiento para mejorar el movimiento. (Quiero tranquilizarlos, en diez años, mi sistema de entrenamiento ha evolucionado considerablemente y ya no se parece al de sus inicios. Lo que descubren hoy es el resultado de mis reflexiones prácticas y de mis investigaciones realizadas a lo largo de estos diez años!)
A lo largo de estos años, he constatado que a pesar del enfoque cada vez más complejo y preciso que podemos desarrollar, hay cuatro habilidades / competencias fundamentales que cada deportista, e incluso cada individuo, debería dominar.
Antes de explicar en detalle estas cuatro competencias, volvamos a las bases de la Reprogramación Neuro-Postural. Estas bases son esenciales para comprender cómo estas competencias interactúan para mejorar el movimiento en su totalidad.
Para entender los fundamentos del movimiento, es esencial examinar el funcionamiento del sistema nervioso. De hecho, nuestra capacidad para movernos está orquestada por nuestro cerebro, que envía directrices a nuestros músculos sobre cómo moverse. Esto subraya la importancia del cerebro en el proceso de movimiento, un hecho que a menudo se subestima.
Como profesionales dedicados al estudio del movimiento, se vuelve primordial interesarse de cerca por los mecanismos de funcionamiento del cerebro.
Para profundizar nuestra comprensión de estos procesos, exploramos el bucle de percepción-acción, también conocido como bucle sensoriomotor. Este concepto clave nos permite descomponer y analizar más finamente la forma en que el cerebro interactúa con el resto del cuerpo para producir el movimiento.
Este bucle sensoriomotor se descompone en 4 etapas, donde lo sensorial alimenta lo motor; donde la información sensorial permite el movimiento:
Esto puede parecer complejo, pero en la práctica se resume a:
La conclusión a tener en cuenta es que la calidad del movimiento (etapa 4) depende de la calidad de las etapas anteriores.
Ahora que compartimos una comprensión común, abordemos las cuatro competencias esenciales que cada deportista debería dominar. Estas competencias son el resultado de una extrapolación de las entradas sensoriales en cualidades motoras, subrayando la importancia de la percepción en el desarrollo de la aptitud física:
Ver bien se refiere a la entrada sensorial relacionada con la visión. Para generar un movimiento tanto eficaz como eficiente, una buena visión es esencial. Esto abarca todas las capacidades visuales, incluidas algunas de las más conocidas como la visión periférica, la capacidad de captar información visual, la convergencia, así como otras habilidades oculomotoras.
Recuerdo el seguimiento de un futbolista profesional que presentaba un campo visual notablemente más restringido de un lado en comparación con el otro. Lo que complicaba su situación era que ocupaba el puesto de mediocampista defensivo/recreador. Con un campo visual reducido de un lado, es comprensible que tendiera a perder más frecuentemente el balón cuando un adversario se acercaba por ese lado, y que también tendía a posicionarse sistemáticamente del mismo lado.
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Equilibrarse bien se refiere a la entrada sensorial del oído interno; o el sistema vestibular. Nuestro oído interno – y todos sus receptores – permite que nuestro cuerpo se equilibre, se represente en el espacio, mantenga los ojos fijos mientras la cabeza o el cuerpo está en movimiento. Imaginen por un instante a un jugador de baloncesto que pierde de vista el balón cada vez que está en movimiento. Se vuelve complicado para él rendir. Sin embargo, eso es lo que sucede – guardando las proporciones – para todas las personas que tienen un sistema vestibular mal calibrado.
*El equilibrio está estrechamente relacionado con la entrada sensorial proveniente del oído interno, también conocido como sistema vestibular. El oído interno, con sus numerosos receptores, juega un papel crucial al permitir que nuestro cuerpo mantenga su equilibrio, se ubique en el espacio y mantenga los ojos estables mientras la cabeza o el cuerpo se mueve.
Imaginen, por ejemplo, un jugador de baloncesto que perdería de vista el balón cada vez que se mueve: su rendimiento se vería grandemente afectado. Es una situación similar, aunque menos extrema, para las personas cuyo sistema vestibular está mal calibrado.
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La categoría más frecuentemente entrenada en el mundo del entrenamiento se refiere, en parte, a la somestesia, es decir, la percepción proprioceptiva y táctil. En lugar de detallar todos los receptores, centrémonos en el concepto de ‘mapping’, o la capacidad de representarse el cuerpo en el espacio. Tomemos el ejemplo de una persona poco deportista. De hecho, la Reprogramación Neuro-Postural (RNP) no está reservada exclusivamente para la mejora del rendimiento de alto nivel, sino que también busca el ajuste para cualquier persona que desee moverse sin tensión, restricción o compensación.
Imaginen a una persona con una percepción inadecuada y una estimulación insuficiente de los receptores somestésicos alrededor de la espalda. Al tener en cuenta diversos receptores, como los de los músculos, articulaciones y ligamentos, la falta de información proprioceptiva en esta zona puede hacer que cada movimiento de la espalda sea potencialmente arriesgado, aumentando así el riesgo de tensión o dolor. Esta situación pone de manifiesto la importancia de una buena calibración proprioceptiva para una movilidad segura y eficaz.
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Las tres habilidades mencionadas son cruciales para un atleta que desea mantener un estado de salud óptimo, ya que contribuyen a la calibración precisa del bucle sensoriomotor.
Retomando el concepto inicial del bucle sensoriomotor (referencia a la primera parte de este artículo), una información sensorial inadecuada puede resultar en una reacción o un movimiento incorrecto: ineficaz, compensatorio, adaptativo y potencialmente arriesgado para el organismo.
La capacidad de ver bien, equilibrarse bien y moverse bien constituye los fundamentos motores esenciales para un sistema nervioso calibrado y sano.
Sin embargo, es importante no descuidar la cuarta habilidad, que también juega un papel vital en la optimización del rendimiento y de la salud global de un deportista.
Sería posible dedicar todo un artículo únicamente a esta habilidad. Sin embargo, intentaremos ser lo más concretos posible. Integrar bien también significa tener la capacidad de integrar las tres habilidades mencionadas anteriormente: ver bien, equilibrarse bien y moverse bien. Esta integración a menudo se pasa por alto en el mundo del entrenamiento.
Imaginen un sistema proprioceptivo (moverse bien) desarrollado al máximo, ofreciendo un alto nivel de representación, capaz de mover con precisión y ritmo todas las partes del cuerpo (lo que ya es notable en sí mismo), pero asociado a un sistema vestibular (equilibrarse bien) que está en su punto más bajo, perdiendo constantemente el equilibrio… Es evidente que esto llevará a compensaciones o “fugas de energía”, lo que llamamos “una no-concordancia sensorial”. (Esto se desarrollará en un futuro artículo).
¿Una de las no-concordancias sensoriales más conocidas? El mareo por movimiento. ¿Alguna vez han estado en un tren y sentido el movimiento de otro tren cercano, dándoles la impresión de moverse mientras están inmóviles? Esa es la idea. Una de las formas de mareo por movimiento resulta de esta discordancia entre el sistema visual y el sistema vestibular.
El objetivo a través de la Reprogramación Neuro-Postural es calibrar precisamente todos los diferentes receptores sensoriales, individualmente y luego integrándolos juntos en el movimiento. Así es como logramos crear un movimiento óptimo.
Nuestro objetivo final : calibrar el bucle sensoriomotor para un movimiento óptimo. Utilizamos las entradas sensoriales para acceder al sistema nervioso y, por lo tanto, al movimiento global.
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¡Eso es todo por mi parte!
Seb
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