¡Descubra cómo están relacionados sus ojos, su lengua y su equilibrio! Active sus nervios craneales y potencie su rendimiento, postura y recuperación.
Cierre los ojos. Mueva la lengua. Parpadee. Enderece la cabeza. Acaba de activar varios nervios craneales. Y sin saberlo, acaba de activar los circuitos de su control motor.
Estas 12 vías no son un misterio: son los hilos conductores entre su sistema nervioso y su mecánica corporal. Comprenderlas es aprender a leer el lenguaje del cerebro en movimiento.
Cada uno de ellos es una puerta de acceso al rendimiento, a la postura y a la recuperación:
Cuando uno de ellos no funciona bien, el cuerpo compensa. Cuando trabajan juntos, la mecánica se vuelve fluida. En resumen, cuando estos circuitos se comunican de manera efectiva, el cuerpo se vuelve más estable, más preciso, más eficiente.
A menudo, no se trata de una falta de voluntad o técnica, sino de un diálogo imperfecto entre los sensores sensoriales y el control motor. Reintroducir claridad sensorial es devolver al sistema nervioso una base más estable para rendir.
Dicho de otra manera, antes de intentar "forzar más fuerte", hay que asegurarse de que el sistema que guía la fuerza esté bien calibrado.
Al comprender el papel de estas vías:
El trabajo en RNP no es una terapia. Es un acelerador del aprendizaje motor. Un medio para afilar las bases reflejas que sustentan todo gesto deportivo.
En este episodio de podcast, Romain Katchavenda, cofundador del LabO-RNP, cuenta cómo el equipo desarrolló este enfoque combinando neurociencias, terreno y pedagogía del movimiento.
Ahí explica por qué entrenar el sistema nervioso se ha vuelto indispensable para superar el simple trabajo muscular o energético.
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Un niño que aprende a caminar se cae cientos de veces. Se levanta, vuelve a intentarlo, se vuelve a caer. Y ni una sola vez da exactamente el mismo paso.
