Descubra el tronco encefálico, este director de orquesta invisible de su rendimiento. ¡El 90 % de los profesionales lo ignoran, pero gestiona la respiración y los reflejos para cada movimiento!
Imagina un director de orquesta invisible. No toca ningún instrumento, pero sin él… cada nota se convierte en cacofonía.
Este director es tu tronco encefálico. Un puente entre tu intención y tu movimiento, entre la supervivencia y el rendimiento.
Cuando hablamos de rendimiento, a menudo hablamos de fuerza, de VO₂ máx, o de coordinación. Pero ninguno de estos sistemas funciona sin el tronco encefálico, esta zona primitiva del cerebro que gestiona:
Aquí nacen los comandos reflejos que preparan el movimiento incluso antes de que sea voluntario.
Lo que el córtex imagina, el tronco encefálico lo anticipa.
El tronco encefálico es la sede de las vías de estabilización reflejas (FRPB: Formación Retículo-Ponto-Bulbar).
Es el que ajusta el tono, modula el dolor y coordina la respiración con la postura.
Cuando está subestimulado:
Cuando se reentrena:
Esto es lo que observamos en nuestros protocolos RNP: cada vez que reactivamos un núcleo vestibular, un nervio craneal... el cuerpo “toma el control” antes que la mente.
En resumen: el rendimiento humano no proviene de los músculos, sube desde el tronco encefálico.
Si desea sentir la filosofía detrás de este enfoque, más allá de los conceptos, en lo humano, puede escuchar a Romain Katchavenda, cofundador del LabO-RNP, en este episodio de podcast:
👉 El podcast ''poder salud''
Ahí habla de la génesis del LabO, los fundamentos del sistema RNP, y de la convicción de que el rendimiento no se refuerza, se reorganiza.
Entonces no es un problema de voluntad.
Es una cuestión de sincronización nerviosa.
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