Descubre cómo la dispraxia a menudo se malinterpreta y cómo trabajar en los sistemas sensoriales puede transformar la vida de los niños afectados.
¿Y si ser torpe no fuera solo un trastorno motor, sino también un trastorno sensorial disfrazado? Es esencial no obligar a un niño a colorear dentro de las líneas si aún no ha integrado la percepción de su propio cuerpo. En este artículo, exploraremos lo que a menudo se olvida detrás de la palabra dispraxia. Este término puede parecer aterrador y reductivo.
A menudo se dice que un niño es torpe o que no sabe organizarse en el espacio. Pero la pregunta fundamental es: ¿se le han dado las bases neurológicas adecuadas para tener éxito? Al trabajar con niños con trastornos de la coordinación, he observado que estos niños no siempre presentan un déficit motor. En realidad, a menudo sufren de sobrecarga o problemas de activación de sus sistemas sensoriales.
Un niño dispraxico sabe lo que quiere hacer, pero su cuerpo no lo sigue. Por ejemplo, puede querer recortar, pero el papel se desliza. Cuando quiere escribir, su mano se tensa, haciendo que sus letras sean mal formadas. Esto lleva a una rápida fatiga y dificultades en tareas simples como organizar su mochila o bajar escaleras.
Esta lucha constante entre la intención y la ejecución puede causar una pérdida de confianza. El niño evita actividades que requieren precisión y a menudo es percibido como desorganizado, distraído o incluso desafiante. En realidad, está compensando de manera constante, lo que constituye una señal de alerta importante.
Según la Dyspraxia Foundation en el Reino Unido, del 6 al 10 % de los niños presentan trastornos del desarrollo de la coordinación. En Francia, las cifras varían, pero emerge una tendencia clara: cada vez más niños son etiquetados como dispraxicos sin una investigación profunda.
En los últimos tres años, hemos evaluado a más de 400 niños y el 87 % de ellos tenían al menos tres reflejos arcaicos activos. El más común es el reflejo tónico asimétrico del cuello, que interfiere con la coordinación. Otros reflejos, como los de la columna vertebral, impiden que el niño se mantenga estable en posición sentada.
El desajuste entre la intención motora y la ejecución proviene de un déficit de entrada sensorial fiable. Imagina querer conducir un coche cuya dirección tiembla y los espejos están borrosos. Esto obliga a reducir la velocidad y a compensar, al igual que un niño dispraxico.
Existen tres causas profundas de la dispraxia:
El cerebro recibe mal la información del cuerpo en términos de posición, presión y orientación.
Estos reflejos, aunque normales en los lactantes, deben inhibirse alrededor de los 6 meses. Si persisten, crean movimientos parásitos que bloquean la automatización de los gestos.
El niño no sabe dónde empieza o termina, lo que perturba su motricidad.
En BO RNP, nuestro método se basa en un principio fundamental: estabilizar la base sensorial antes de trabajar el gesto motor.
A continuación, las etapas que seguimos:
Evaluamos la propiocepción, la percepción corporal y la regulación vestibular. Estimulamos las zonas reflejas para volver a trabajar las sensaciones fundamentales del cuerpo.
Observamos las respuestas automáticas a ciertas posturas, con ejercicios de reintegración para calmar el sistema nervioso.
Trabajamos en la coordinación, los cruces e integramos elementos como la respiración.
Transponemos los avances a situaciones reales, como recortar o organizar. El niño comienza a dejar de compensar, recuperando un gesto más fluido.
Este proceso puede llevar algunas semanas, pero los resultados suelen ser rápidos. Los niños mejoran su equilibrio y su percepción corporal, lo que les permite interactuar más fácilmente con sus compañeros.
Si eres padre o profesional de la infancia, no dudes en contactarnos para una evaluación de reprogramación neuropostural. Juntos, podemos cambiar la percepción que se tiene de estos niños y ofrecerles las herramientas necesarias para avanzar en su desarrollo.
¿Su hijo se cansa al escribir? Descubra cómo un reflejo arcaico, el RTAC, puede perturbar la coordinación y el aprendizaje en la edad adulta.
¿Agotado pero incapaz de desconectar? Descubre cómo restaurar el equilibrio de tu cerebro para recuperar la concentración y la energía mental.
Descubre cómo la percepción, y no la fuerza, es la clave del movimiento. Sumérgete en la paradoja del primer paso y revoluciona tu comprensión del cuerpo.