Descubre cómo el bucle sensorimotor optimiza la práctica de los deportistas gracias a evaluaciones específicas e intervenciones personalizadas.
¿Estás seguro de observar lo correcto cuando trabajas con un deportista? Hoy vamos a abordar el bucle sensorimotor, las observaciones que hacemos al respecto y cómo optimizar el seguimiento con nuestros deportistas.
El bucle sensorimotor, o bucle percepción-acción, fue destacado por Gibson. Se resume así: me muevo para percibir, y percibo para moverme. Cuando un atleta viene a vernos con un problema de tipo motor, realizamos una evaluación que consta de unos cincuenta tests en 15 minutos. Esto nos permite observar la calibración del bucle sensorimotor.
Esta evaluación nos ayuda a determinar soluciones de intervención adecuadas al problema identificado, que van desde la propriocepción hasta el fortalecimiento muscular. Es esencial apuntar a los mecanorreceptores y proprioceptores correctos según las necesidades individuales.
En el bucle sensorimotor, la propriocepción juega un papel fundamental. Incluye el fortalecimiento, el estiramiento y la movilidad. Pero también hay otros componentes esenciales, como la somestesia, la visión y el sistema vestibular.
La calidad y cantidad de la información sensorial son cruciales. Influyen en la eficacia del movimiento, ya sea en salud o rendimiento. Para ilustrarlo, podemos comparar el cuerpo humano con un coche: aunque la carrocería sea visible, los elementos invisibles como el motor son igualmente importantes.
Es esencial personalizar las intervenciones. Por ejemplo, si un atleta tiene problemas de movilidad en la cadera, no basta con hacerle estiramientos. También hay que evaluar otros factores, como la percepción visual o la estabilidad.
La multidisciplinariedad es clave. Un mismo problema de movilidad puede ser causado por diferentes razones. Al ampliar nuestro campo de observación, podemos comprender mejor las necesidades de cada individuo.
El bucle sensorimotor no es una novedad; es una forma mejorada de entender al ser humano y su funcionamiento. Las percepciones alimentan el motor, y limitarse únicamente al aspecto motor es reduccionista. Para tener éxito, es importante adoptar un enfoque global e individualizado, teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada persona.
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