Descubre por qué la postura no se corrige, sino que se regula, gracias a la interacción entre el sistema nervioso y nuestro cuerpo.
En este episodio, abordamos un tema a menudo mal entendido: la postura. Todos hemos escuchado consejos como "mantente recto" o "mete el vientre", pero ¿son realmente eficaces estos consejos? Imagínate a ti mismo enderezándote, metiendo el vientre y apretando las nalgas, pero sin resultado. Esto incluso puede agravar tu dolor de espalda. Entonces, ¿qué es la postura?
La postura es la regulación inconsciente e involuntaria de la posición del cuerpo en el espacio y en el tiempo, en relación con la gravedad y el tono muscular, para mantener una estabilidad vertical óptima con un mínimo gasto de energía.
Para entender mejor esta definición, examinemos algunos conceptos clave:
Un elemento esencial a tener en cuenta es el sistema nervioso. Desempeña un papel fundamental en la regulación postural. A menudo, la visión de la postura se limita a consideraciones biomecánicas, centrándose en los músculos débiles o tensos, sin tener en cuenta el sistema nervioso.
El sistema nervioso funciona en cuatro etapas:
Es interesante notar que la postura es solo la cuarta etapa, resultante de la información sensorial y su interpretación.
Es crucial entender que la postura no se corrige, se regula. Esto significa que la postura es dinámica y evoluciona en función de los estímulos recibidos por el sistema nervioso. En otras palabras, no hay un ejercicio milagroso para corregir la postura.
En conclusión, la mejor forma de mejorar tu postura es no pensar demasiado en ello y trabajar en la regulación. Los ejercicios y las estimulaciones sensoriales pueden ayudar a regular el bucle sensorimotor, pero es esencial entender que la postura es un reflejo del funcionamiento global del sistema nervioso.
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