Descubre cómo los trastornos de la atención están relacionados con disfunciones neurológicas y explora ejercicios prácticos para mejorar estas capacidades.
¡Hola a todos! Bienvenidos a este episodio del podcast "1/4h neuro". Hoy abordamos un tema que afecta a muchos niños, adultos y profesionales de la salud: el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Vamos a explorar las bases neurológicas de la atención y cómo las redes neurológicas influyen en nuestra capacidad para mantenernos concentrados.
Para entender los trastornos de la atención, es esencial comenzar por el tálamo, a menudo considerado como el "hub sensorial" del cerebro. Imagínalo como una torre de control que recibe toda la información sensorial, como la vista, la audición y el tacto, antes de redirigirla a las partes del córtex responsables de su procesamiento.
Las conexiones entre el tálamo y el córtex prefrontal, responsable de la planificación y la organización, así como el córtex parietal, que ayuda a mantener la atención, son cruciales. Sin embargo, en las personas con TDAH, estas redes talámicas pueden no funcionar de manera óptima. Por ejemplo, una hipoactivación del tálamo puede ralentizar la transmisión de señales al córtex, dificultando la concentración en una tarea.
En el TDAH, el tálamo tiene dificultades para filtrar la información, lo que puede llevar a una sensación de sobrecarga sensorial. Los sistemas sensoriales, como el táctil, visual, auditivo y vestibular, juegan un papel clave en el mantenimiento de la atención. Por ejemplo, una persona puede distraerse fácilmente por un movimiento en su campo visual.
El estrés es un factor amplificador de los trastornos de la atención. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo libera cortisol, una hormona que puede reducir nuestras capacidades de atención y concentración. Este círculo vicioso es especialmente problemático, ya que un niño estresado en la escuela será menos atento, lo que aumenta su estrés y agrava aún más sus dificultades de atención.
Afortunadamente, existen formas de romper este círculo vicioso. Aquí hay algunos ejercicios prácticos que puedes probar para estimular las redes talámicas.
Para activar las redes talámicas, pide a la persona que siga un bolígrafo o una pelota con los ojos, sin mover la cabeza. Esto ayuda a mejorar la coordinación entre las aferencias visuales y el córtex prefrontal.
Los ejercicios táctiles también pueden ser beneficiosos. Por ejemplo, aplicar presiones suaves en las manos puede activar áreas específicas del cerebro que favorecen la atención.
La respiración diafragmática es otra técnica eficaz. Inhala por la nariz durante 4 segundos, retén la respiración durante 4 segundos y luego exhala lentamente por la boca durante 6 segundos. Practicar esta técnica durante unos minutos puede reducir el estrés y mejorar la disponibilidad cognitiva.
Hemos visto cómo los trastornos de la atención están relacionados con disfunciones en las redes talámicas, exacerbadas por el estrés y la sobrecarga sensorial. Los ejercicios prácticos que hemos explorado pueden ayudar a estimular estas redes y mejorar las capacidades atencionales. Te animo a practicar estos ejercicios diariamente para fomentar la plasticidad cerebral y mejorar tus habilidades a largo plazo.
La próxima semana abordaremos otro tema. Mientras tanto, no dudes en hacernos tus preguntas en Instagram, YouTube o Facebook. ¡Hasta pronto!
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