Descubre cómo priorizar eficazmente el trabajo neuro para optimizar tu entrenamiento. Explora los fundamentos del sistema sensorial y la importancia de la propriocepción.
Bienvenido a Le Quart d'Heure Neuro, tu cita semanal sobre reprogramación postural. A medida que la euforia de nuestra tercera cohorte alcanza su punto máximo, surgen muchas preguntas, especialmente sobre la priorización de los ejercicios neuro. Esta semana, abordamos una pregunta crucial planteada por nuestros nuevos miembros: ¿cómo organizar eficazmente el trabajo entre los ejercicios visuales, vestibulares, proprioceptivos y los reflejos arcaicos?
La clave radica en un enfoque personalizado, basado en una evaluación individual. No hay una respuesta única, ya que la priorización depende de muchos factores, propios de cada individuo y sus objetivos, ya sea un atleta en busca de rendimiento o una persona que desea una reprogramación postural general.
Para comprender la priorización, es esencial recordar el papel de tu cerebro. Su función principal es la supervivencia. Una vez asegurada esta seguridad, puede apuntar al rendimiento. Para ello, recoge información del entorno a través de "pequeños GPS" sensoriales. Las tres grandes componentes de este sistema son: el sistema visual, el sistema vestibular (relacionado con el equilibrio) y el sistema proprioceptivo (percepción del cuerpo en el espacio).
El cerebro integra toda esta información para tomar decisiones y orquestar los movimientos del cuerpo. Aunque se pueden trabajar estos sistemas de manera aislada, el objetivo final es combinarlos. De hecho, en la vida cotidiana, al igual que en el rendimiento deportivo, todos estos sistemas actúan en sinergia. Rara vez un problema afecta solo a uno de estos aspectos; todo está interconectado.
Si tuviéramos que establecer un orden de trabajo para una sesión, lo visual sería a menudo un buen punto de partida, seguido del vestibular, luego del proprioceptivo y, finalmente, de los reflejos arcaicos. Sin embargo, esta secuencia es genérica y debe adaptarse a la reacción y necesidades específicas de cada persona, identificadas durante la evaluación.
La integración de los reflejos arcaicos es particularmente interesante. Su trabajo a menudo actúa sobre varias componentes sensoriales simultáneamente, debido a su naturaleza intrínsecamente ligada a patrones de movimiento fundamentales. La idea no es priorizar una componente al 100%, sino acentuar el trabajo en aquellas que más lo necesitan, mientras se busca reintegrarlas.
En el coaching deportivo tradicional, la propriocepción ya está bien desarrollada, especialmente a través del trabajo de movilidad. Sin embargo, gran parte de este trabajo se centra en las grandes articulaciones sin siempre solicitar una conciencia profunda del movimiento. Por ejemplo, la propriocepción cervical a menudo se pasa por alto, a pesar de que los receptores proprioceptivos están presentes en todo el cuerpo.
Es crucial ir más allá de los movimientos mecánicos y concienciar cada acción. Ejercicios como el trabajo de muñeca o de espalda (espalda redonda/espalda arqueada) centrándose en la movilización articular en lugar de en la simple forma, pueden llevar a mejoras notables. El objetivo es mejorar la "cartografía corporal" del cerebro para una mejor movilidad y una reducción de los riesgos de lesiones. El uso de tempos y técnicas como los CARs (Rotaciones Articulares Controladas) del Dr. Spina ilustra perfectamente este enfoque controlado y consciente.
El sistema visual es un sensor de información primordial para el cerebro. Su importancia es tal que es esencial integrarlo sistemáticamente en el calentamiento. A menudo, trabajamos en la convergencia ocular, pero esto es solo uno de los muchos aspectos de la visión. Hay otros puntos a desarrollar antes, como la capacidad de mover cada ojo de manera aislada.
El campo visual periférico es un ejemplo claro de su influencia. Un campo visual restringido de un lado representa una zona de amenaza para el cerebro, lo que puede impactar en el rendimiento y aumentar el riesgo de lesiones. Como preparador físico, trabajar la visión periférica durante 30 segundos puede ser suficiente para reequilibrar a una persona, otorgándole estabilidad, fuerza y reduciendo los riesgos de lesiones. Por lo tanto, la evaluación es fundamental para identificar las áreas visuales a trabajar, ya sea la visión cercana, media, amplia o periférica.
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