Descubre cómo reducir el dolor relacionado con el deporte en caso de hiperlaxitud articular a través de un enfoque global y una mejor conciencia corporal.
Bienvenido a este artículo dedicado a responder a una pregunta frecuente de los deportistas: ¿cómo reducir el dolor relacionado con el deporte en caso de hiperlaxitud articular, especialmente durante actividades como saltos, saltar la cuerda o crossfit? Vamos a explorar la naturaleza del dolor y de la hiperlaxitud para entender mejor este problema.
Demasiado a menudo, la hiperlaxitud se percibe como la causa principal del dolor. Sin embargo, es esencial desmitificar esta correlación. El dolor es, ante todo, una información, una interpretación por parte del cerebro de una señal, y no una consecuencia inevitable de la hiperlaxitud. Por lo tanto, es importante no vincular sistemáticamente la hiperlaxitud al dolor, especialmente porque esto podría desincentivar la práctica deportiva.
La hiperlaxitud articular se caracteriza por articulaciones que pueden ir más allá de su rango de movimiento normal. Un ejemplo común es el codo que se desplaza en "recurvatum", es decir, que se extiende en dirección opuesta a su posición recta habitual. Este fenómeno se puede observar en las rodillas u otras articulaciones. Las mujeres suelen estar más predispuestas a la hiperlaxitud.
Lo que observamos frecuentemente en personas hiperlaxas es una falta significativa de tono muscular. El tono muscular es uno de los factores esenciales para estabilizar las articulaciones y asegurar un buen control motor. Un bajo tono muscular puede llevar a una falta de control sobre el rango articular, dejando que las articulaciones "se muevan" sin un control real.
Es posible volver a trabajar este tono muscular, especialmente al apoyarse en reflejos arcaicos como el reflejo de Moro. El objetivo es recrear un tono muscular y postural suficiente para garantizar un control motor óptimo.
Si el dolor no está directamente correlacionado con la hiperlaxitud, es pertinente centrarse en el tono muscular, que es en parte gestionado por el tronco encefálico. Esta área del cerebro no solo juega un papel en la regulación del tono muscular (entre los flexores y los extensores), sino también en la reducción del dolor. Así, problemas neurológicos a nivel del tronco encefálico podrían influir tanto en el tono como en la percepción del dolor.
Las personas hiperlaxas también pueden presentar trastornos proprioceptivos. La propiocepción es la capacidad del cuerpo para saber dónde se encuentran sus diferentes partes en el espacio sin necesidad de mirarlas. Un déficit proprioceptivo puede impedir que la persona sepa dónde detenerse en un movimiento, aumentando potencialmente el riesgo de esguinces repetidos y, por ende, de dolores.
Por lo tanto, es esencial trabajar en la reprogramación postural y el desarrollo del sistema sensorial para mejorar la conciencia corporal y el control motor. El cuerpo debe ser capaz de hacer el máximo con lo que tiene disponible, y no limitarse por la creencia de que la hiperlaxitud impide cualquier actividad.
Para reducir el dolor relacionado con el deporte en caso de hiperlaxitud, el enfoque no debe centrarse únicamente en el rango articular, sino más bien en una mejora global: el fortalecimiento del tono muscular, la corrección de trastornos proprioceptivos y un trabajo en el sistema nervioso central, especialmente el tronco encefálico. Al restablecer un mejor control motor y una mejor conciencia corporal, es posible practicar actividades deportivas con menos dolor y más seguridad.
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