Descubre cómo la visión influye en la estabilidad postural y el rendimiento deportivo con la experiencia de Frédéric Sabre, optometrista.
Frédéric Sabre, optometrista en Lausana, nos ilumina sobre el vínculo fundamental entre la visión y la estabilidad postural. Su trayectoria lo ha llevado de la optometría funcional a un enfoque más global, integrando además los reflejos arcaicos. Destaca que el ojo no debe ser considerado de forma aislada en la evaluación de la postura.
Esta entrevista explora las sutilezas de la profesión de optometrista frente a la de ortoptista, y pone de manifiesto el impacto de una corrección visual óptima, particularmente en los deportistas, para alcanzar su pleno potencial genético.
Es esencial hacer una distinción entre el optometrista y el ortoptista. Aunque sus campos de acción pueden a veces superponerse, especialmente en Suiza, donde ejerce Frédéric Sabre, sus roles son específicos.
El ortoptista, con una formación de aproximadamente dos años, se centra en la rehabilitación de los ejes visuales y la estimulación de los ojos ambliopes, especialmente en los niños. Interviene principalmente en la rehabilitación de las vergencias y los problemas de estrabismo.
El optometrista, cuya formación en Suiza puede durar hasta seis años (tres años de óptica más tres años de especialización), es el primer interlocutor para los exámenes de la visión y la prescripción de lentes o gafas. Su rol incluye el cribado y la orientación hacia un oftalmólogo en caso de patología fisiológica. En Francia, la regulación es diferente, el optometrista está vinculado al óptico y la rehabilitación sigue siendo competencia del ortoptista.
La visión no se limita a la simple agudeza. Existe una "pirámide de la visión" con varias capas, cada una esencial para una función visual óptima. Frédéric Sabre insiste en la importancia de corregir la visión más allá del 10/10 para los deportistas, con el fin de alcanzar su "100% genético".
Una base sólida se apoya en una iso-agudeza, donde los dos ojos son estimulados de manera equitativa. Un esfuerzo asimétrico entre los ojos, incluso para un rendimiento igual, puede crear órdenes posturales. El ojo director motor juega un papel preponderante en la postura, y un desequilibrio entre el ojo dominante para la percepción y el de la postura puede dar lugar a disfunciones.
Si para la mayoría de los pacientes, un 10/10 es suficiente en el día a día, para los deportistas o los niños con problemas funcionales, es crucial buscar más allá. Alcanzar 14/10 o 16/10 puede marcar una verdadera diferencia en el rendimiento, aunque las medidas más allá del 20/10 son raras.
La rehabilitación visual sigue una lógica jerárquica. Frédéric Sabre destaca la acomodación como primer paso, antes de las vergencias. Los bloqueos acomodativos son frecuentes, especialmente en los niños, y su resolución puede desbloquear otras funciones visuales.
La pirámide visual coloca la acomodación (capacidad del ojo para enfocar) antes de las vergencias (capacidad de los ojos para trabajar juntos a diferentes distancias). A menudo, la rehabilitación de la acomodación es suficiente para mejorar significativamente las reservas de fusión y las vergencias. Es un enfoque motor que, al resolver el problema inicial, tiene repercusiones positivas en otros niveles de la pirámide.
La elección del equipo visual tiene un impacto directo en el rendimiento y la comodidad, especialmente en el ámbito deportivo.
Las gafas, aunque correctivas, pueden introducir efectos prismáticos inesperados, especialmente durante los movimientos laterales de la mirada. Para los deportistas, esto puede provocar retrasos perceptivos y una inestabilidad en la ejecución de tareas, dificultando la coordinación ojo-mano. En los deportes de contacto, incluso representan un peligro.
Para el rendimiento deportivo, las lentes de contacto son altamente recomendadas, ya que eliminan las desventajas de las gafas y ofrecen una visión más estable y natural. Un seguimiento regular por parte de un profesional de la salud es indispensable para garantizar su buen uso.
Muchos problemas percibidos como técnicos en el deporte, como errores repetitivos de tiro o recepción, pueden en realidad tener un origen visual. El atleta, al no estar siempre consciente de un problema ocular, compensa sin saberlo, lo que limita su progreso.
Es crucial distinguir entre "ver" (tener buena agudeza) y "ver de manera equilibrada y cómoda". Incluso una visión de 10/10 puede ocultar desequilibrios funcionales que afectan al rendimiento sin causar molestias en el día a día. La mayoría de los problemas visuales pueden resolverse mediante un examen de la vista exhaustivo. Dado que el ojo es responsable del 70% al 90% de las entradas sensoriales, optimizar esta vía es primordial para cualquier búsqueda de rendimiento.
En conclusión, cualquier enfoque de rendimiento, ya sea deportivo o general, debe incluir un examen visual completo. Una revisión por un profesional competente permite asegurarse de que hay una base visual sana. Incluso en ausencia de problemas aparentes, la búsqueda de una visión optimizada, incluso más allá de los estándares habituales, es un poderoso palanca para alcanzar su "100% genético".
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