Descubre cómo los ejercicios neuro pueden influir en el rendimiento deportivo y por qué su eficacia plantea cuestiones esenciales.
Para este episodio número cien de "1/4 Hora LabO", abordamos una cuestión fascinante: ¿es normal que un ejercicio neuro aumente el rendimiento? Romain y Seb comparten sus reflexiones sobre este tema.
Cuando hablamos de neuroperformance, nos referimos a trabajar en el bucle sensoriomotor, las aferencias y las incongruencias sensoriales. Estas incongruencias generan problemas en la interpretación de la información sensorial que llega al cerebro.
El objetivo de los ejercicios neuro es apuntar a las entradas sensoriales deficientes para mejorar la concordancia entre la información recibida por el cerebro. Así, al optimizar estas entradas, se puede mejorar el rendimiento físico, ya sea en movilidad, fuerza o velocidad.
Es interesante notar que, a pesar de los resultados rápidos obtenidos tras ejercicios neuro, esto plantea una pregunta: ¿es realmente normal? Seb explica que tradicionalmente se supone que un ejercicio puede llevar a una regresión del rendimiento.
Si se observan avances, esto puede indicar que el sistema nervioso no estaba óptimo al principio. En otras palabras, resultados inmediatos pueden significar que algo no funcionaba correctamente en el bucle sensoriomotor.
Es crucial entender que los ejercicios neuro no deben ser vistos como soluciones milagrosas. Aunque el efecto "wow" sea atractivo, es esencial reconocer que la necesidad de estimulación para progresar indica que el sistema base no está en perfecto estado de funcionamiento.
Para rendir a un nivel óptimo, el trabajo en la neuroperformance debería integrarse desde el inicio del entrenamiento. Esto podría implicar incluir ejercicios neuro en el calentamiento para preparar al cerebro para recibir la mejor información durante el entrenamiento.
La programación del entrenamiento es esencial para mantener resultados. Al igual que en el entrenamiento físico tradicional, los ejercicios neuro deben ser adaptados con el tiempo. Si un ejercicio ya no da los mismos resultados después de unas semanas, es hora de modificar los parámetros de entrenamiento.
Por lo tanto, los preparadores físicos deben observar y evaluar continuamente el rendimiento para ajustar los programas según las necesidades individuales. Esto garantiza que cada atleta progrese de manera óptima.
En resumen, no es normal que un ejercicio neuro genere una mejora significativa en el rendimiento sin un trabajo previo sobre las bases del sistema nervioso. Un entrenamiento equilibrado entre el rendimiento físico y la neuroperformance es la clave para optimizar los resultados a largo plazo.
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